sábado, 22 de abril de 2017

LA NARRACIÓN ORAL ESCÉNICA Y LAS MUJERES VICTIMAS DE VIOLENCIA

Por Suzuky Margarita Gómez Castillo. 

Contar es un acto de comunicación efectiva que va acompañado de  verdadero compromiso. No siempre se narra escénicamente, pero se hace ineludible narrar, confrontarse con las palabras y los gestos con el propósito de conformar una puesta en común y este fue el resultado de un encuentro con las mujeres universitarias, donde las historias, los diálogos, las narraciones y los testimonios se constituyeron en un  instrumento que  viabilizó el proceso de pedagógico e incentivo la empatía durante la sistematización de la experiencia.

En este sentido Zerpa (2012)  indica:

La narración oral escénica…le ha dado vida y alma  espacios de acción comunitaria, donde se abordan situaciones vinculadas con serias problemáticas sociales  como el incremento de la violencia, la deserción escolar…entre otros fenómenos socioeconómicos y socioculturales…(p. 46).

Esta experiencia proporcionó sentido a la necesidad de transformar la realidad  y desarrollar valores sociales y culturales. Las narradoras motivaron con su voz, su expresión corporal y con el respeto a los sentimientos que se despertaron. Al momento de narrar  surgieron compromisos de confiabilidad y  de respeto ante las vivencias y características propias de los otros seres humanos. Estas mujeres compartieron sus experiencias, conmovieron a los y las  asistentes, les hicieron reír, les entristecieron y les hicieron sentir impotentes, sin embargo,  al romper el círculo de miedo, estas participantes se empoderan a través de las palabras. En este mismo orden de ideas, Zerpa (op. cit.) dice:

La narración oral forma parte  de los seres humanos, aunque los seres humanos no estemos consciente de ello. Todos y todas, alguna vez hemos contado algo que nos ocurrió, algo que nos sorprendió y afectó nuestra vida. Algunas veces contamos las experiencias que vivimos, pero también narramos lo que hacen otras personas, lo que hacen personajes de la vida cotidiana y que llaman nuestra atención. Incluso  a veces imitamos a esos personajes, nos apropiamos de sus gestos, de sus dichos, de sus palabras, de sus movimientos. La narración oral es ante todo una experiencia comunicativa, esencial al ser humano (p. 38). 

Estas sesiones permitieron estar cerca a hombres y mujeres unidos  a través de la narración, una experiencia basada en la reconstrucción de la memoria colectiva que persiguió como meta promover los derechos humanos de las mujeres, la convivencia, la equidad, la igualdad, la justicia y la paz. 

Referencias:
Zerpa, I. (2012). El jardín del unicornio. Caracas: Fondo Editorial de Humanidades, Universidad Central de Venezuela.

domingo, 16 de abril de 2017

RESOLUCIÓN DE NO VIOLENTA CONFLICTOS.

Por Suzuky Margarita Gómez. Castillo

En la resolución de los conflictos se abordan los medios o canales que se pueden utilizar para resolver problemas y controversias. Para la mayoría de los y las participantes, el conflicto es visto como equivalente de violencia. No obstante, la violencia, es utilizada como una salida o respuesta aprendida a un conflicto. En los programas consensuados de formación social, que  se  administran a través de la Cátedra  Libre de  Estudios de las  Mujeres (CLEM-UPEL),  la resolución no violenta de conflicto es considerada como un instrumento para aprender y para ser utilizada de forma constructiva en situaciones donde se presentan discrepancias en el plano personal o comunitario.
Este sentido Burton (1989) señala:

La teoría de la resolución de conflicto como analítica y solución de problema se deriva de una concepción del conflicto como un fenómeno humano normal y universal. Conflicto describe una relación en la que cada parte percibe las metas, valores, intereses y comportamiento del otro como antítesis de los suyos. Conflicto abarca, en primer lugar, las relaciones entre las partes en disputa, sus percepciones y falsas percepciones, los valores compartidos y los que no lo son, y sus metas y motivaciones; en segundo lugar, el medio político, social, económico, e institucional en el que la disputa tiene lugar. Esto implica que el análisis del conflicto requiere del estudio de las relaciones humanas en su totalidad, tanto si son conflictivas como si no lo son, porque son motivaciones y valores humanos los que están involucrados, condicionados por el medio en su totalidad (económico, político, social y ecológico) en el cual se desarrolla esta relación. (p. 5)

A nivel social las estrategias necesarias para afrontar las discrepancias con los otros/as sería: el retomar la confianza en sí mismo y en los demás, lo que significa poder creer en nuestra capacidad  para hacer y enfrentar situaciones con asertividad, Esto se logra reencontrándonos con nuestras habilidades sociales que resultan un recurso eficaz para recuperar el respeto, el amor propio y el  amor hacia los otros.
En el nivel emocional los principales sentimientos que afloran en un conflicto son el enojo, la angustia, el desconsuelo y el miedo. Estos sentimientos se presentan de manera independiente o junta y esto nos invita a plantearnos que necesidades no se han cubierto en una determinada situación. Entre los pasos no judiciales implementados estuvieron en criterio de Hidalgo (2009) “…la conciliación, la negociación, la mediación y el arbitraje…” (p. 235). Esto se encuadra en  valores como el diálogo, la tolerancia, la corresponsabilidad, la convivencia, la solidaridad y la cultura de paz, donde se persigue la transformación de  la realidad que demanda la comunidad.
En el taller de resolución de conflictos  se recomiendan técnicas que permiten la expresión apropiada de los sentimientos, en los casos de Violencia Contra la Mujer, también se recomienda  e  se recomienda en los  casos  de alerta utilizar como apoyo el servicio de escuchas de MINMUJER,  No obstante, dentro de  los  talleres  también se ejercita en el plano de la sororidad la escucha entre pares y  la búsqueda de alternativas eficientes entre el grupo que  sufre el conflicto.
Todo lo ya expuesto, contribuirá a  considerar los diferentes aspectos del problema desde otras miradas, lo que pude ayudar a transformar la interpretación de los hechos o tener nuevas alternativas de solución del conflicto y con esto modificar los sentimientos y comportamientos que se pudieran presentar
Referencia;
Burton, J. (1989). La resolución de conflictos como sistema político. [Página web en línea] Disponible en: http://scar.gmu.edu/La%20Resolucion.pdf  [Consulta: 2016, Febrero 20]
Hidalgo, M. (2009). Programa de intervención para la resolución de conflictos estudiantiles dirigido a los jóvenes el séptimo (7°) grado de la UEN Liceo “Andrés Bello”. Una alternativa para la inducción de Valores de la No-violencia hacia la Convivencia Ciudadana. En: Sapiens. Revista Universitaria de Investigación, n°10, vol. 1,  p. 225-240.



domingo, 9 de abril de 2017

LA CALIDAD DE VIDA DE LAS ESTUDIANTES UNIVERSITARIAS

Por Suzuky Margarita Gómez. 

La calidad de  vida como representación colectiva, está en constante  reflexión en los  actuales  momentos, esto motivado a las  incesantes decepciones existenciales, junto al  contorno de  creencias  epistémicas, políticas y sociales que se han venido forjando en los  últimos tiempos.

Intentar desarrollar esta idea resulta de especial interés en el mundo de la investigación, al aproximarse a la realidad de las estudiantes en el sector universitario, desde el proyecto “naturalización de la violencia contra  la mujer”. La realidad con relación a la violencia, la no observación de leyes y normativas, el deterioro del ambiente institucional así como los patrones consumistas y economicistas  que perturban a las estudiantes contemporáneas, han cimentado la necesidad de realizar este estudio, donde en un principio se esperaba encontrar seres humanas independizadas, creativas, auténticas, respetuosas del otro, observadoras y garantes del respeto, no obstante y en contradicción a los primeros hallazgos, cabe agregar una expresión de Escobar (1994);

La sociedad se presenta como opulenta, libre y tolerante, es  en el  fondo una sociedad  donde se da  el domino social y el conformismo, una sociedad uniforme y sin fisuras, sin oposiciones, que ha paralizado el pensamiento crítico; es la negación de la protesta  que genero al hombre unidimensional (p. 136).

La educación universitaria, necesita  en estos  tiempos no solo discursos pedagógicos adecuadamente estructurados cargados de retórica, o  conferencias que anuncian o defienden los paradigmas  tradicionales o emergentes, se  hace imperiosa la construcción de profundas reflexiones vinculadas a las nuevas concepciones científicas,  al nuevo papel de la universidad y las respuestas que la sociedad requiere, pero también debe hablarse sobre la calidad de vida y del sentido de pertenencia. Se hace imperioso rescatar los principios de la educación, entre  los  cuales está el desarrollar a través de la enseñanza las potencialidades de quien la recibe, la adquisición de nuevas habilidades, aptitudes, competencias y destrezas, que le faciliten desenvolverse no sólo en un oficio sino también en todos los ámbitos donde los futuros profesionales desarrollen vínculos y arraigo.
La educación universitaria no puede abandonar sus tres pilares (docencia, investigación, extensión), que  son las bases por  medio de las  cuales la estudiante  puede  desarrollar su potencial y cimentar su capacidad de instituir mejores posibilidades de avance individual y social, ya que esto resultará en una mejor calidad de vida. No obstante, en la realidad de las universitarias entrevistadas, se ha notado una despreocupación por los elementos propios de las dimensiones humanas, proscritas  si se desea por  el escaso conocimiento que se  tiene de ellas,  estas estudiantes son el resultado del subempleo, son víctimas de la pobreza, carentes de originalidad,  emocionalmente frágiles, con escasa motivación, víctimas de la violencia  en todas  sus  formas, poco reflexivas sobre todo entorno a su calidad de vida y estos  hechos coinciden con la actual  crisis  que nos afecta  como continente y especialmente  como  país. Sobre esta situación Gómez y Cuadros (2001) apunta lo siguiente:

Los estudiantes, piensa que deberían ser más creativos, críticos y buscar alternativas de respuesta a los innumerables problemas de su cotidianidad, lo que en la realidad no sucede, ni tampoco lo intenta. Se aprecia un estado de conformismo y pasividad frente a los diversos problemas que se le presentan permanentemente (p. 74).

Emerge entre los  criterios  que definen la problemática  de las  estudiantes la facilidad que  estas poseen al renunciar  a sus principios¸ a sus compañeros, a las instituciones  que  los acogen,  a sus creencias,  carecen de serenidad, de ideas originales así  como a modos tradicionales de vida, al parecer solo existe la necesidad de satisfacer  sus requerimientos económicos.
Las estudiantes priorizan la obtención de artefactos  electrónicos, y queda en un segundo lugar el conciliarse consigo misma y con su entorno.  Esta aseveración se sustenta en la reflexión, producto de la  observación diaria del  contexto universitario donde se realiza la investigación, y esto se sostiene sobre la base de las siguientes premisas: a) se evidencia un estado de conformismo y pasividad ante los variados problemas que se presentan en la institución cotidianamente; b) no se observan acciones, ni compromisos que reflejen posibles cambios antes la situaciones de violencia  que se  presentan; c) la institución carece de espacios propios para la recreación, el deporte y el sano esparcimiento.  Asimismo, se observa una escasa participación por parte de la comunidad en las actividades socioculturales que proponen las unidades encargadas de este propósito; d) con relación a las actividades académicas, se observan serias  fallas en la lectura y la argumentación desarrollándose una  comunidad poco crítica.
A partir de este  análisis, se puede señalar que  la calidad de vida  de las estudiantes universitarias es compleja considerando las desigualdades entre lo que se espera (ideal) y lo que se encuentra (real), considerándose las perspectivas, los requerimientos y las aspiraciones que esbozan. Tales requerimientos no son fáciles de congregar, lo que  marca la forma dinámica de esta categoría en constante tensión, en palabras de García (2001) “…entre lo deseable y lo posible, entre lo individual y lo social, y entre el ser y el hacer…” (p. 34).
A manera de cierre se considera la Violencia Contra la Mujer (VCM) como una  de las transgresiones que la sociedad contemporánea intenta  cubrir  con mayor  ahínco. Y esto se  circunscribe  tanto  a la  violencia  que  se  ejerce  en los  espacios  públicos  como la presente  en el seno familiar, llegando  este  flagelo   a ser causa de tragedias  y muerte en los miembros de  la familia, convirtiéndose este  en una ofensiva a la democracia, la justicia  y la equidad. Las acciones  que ejerce el Estado venezolano para proteger  a la  mujer  víctima de violencia carecen de una  visión integral que logre atender tanto a la persona como  a su entorno, como medida de prevención de esta  situación problemática. Sobre  la base de las  consideraciones anteriores Segura (2013) plantea:

…No resulta difícil admitir que socialmente la violencia de género [VCM] se  ha minimizado y excusado, cuando no ignorado. Es decir, se  ha respaldado de  algún modo y, de algún modo, se ha  apoyado; se ha justificado, con razones que sólo pueden calificarse de peregrinas, y, lo que es más  grave, se ha responsabilizado a la víctima, a la  mujer. Alentado y amparado por un entorno  cómplice, ciego cobarde e interesado,  el agresor se ha alimentado de una serie de contravalores y creencias que  ha incorporado a su propia personalidad y conducta. (p. 362).

Son estas  las razones por la cual proponemos la elaboración de un programa de convivencia social con perspectiva de género, entendiéndose que este apunte a sensibilizar a la sociedad sobre la pandemia en la cual se ha convertido la  violencia  hacia  la mujer. Este programa procurara dar una  mirada integral al tratamiento  del problema y  planteará un conjunto de acciones destinadas a fortalecer los lineamentos propuestos  por  el Estado  venezolano  (a través Ley Orgánica de la Mujer sobre una Vida Libre Violencia ,2007), en atención e intervención a esta situación problemática que hemos planteado y cuyo eje descansa en la atención integral a las mujeres victimas  de  Violencia, que necesitan reencontrase consigo mismas, tener autonomía, empoderarse y emanciparse del entorno que las sesga y  las limita. 

REFERENCIAS:

Escobar, V. (1994). Introducción a la filosofía II. México Editorial McGraw Hill.

Gómez, J. y Cuadros, F. (2001). Una  aproximación al concepto de calidad de vida en los estudiantes universitarios de Tunja. Revista Cultura Científica. N° 1 [Página   en línea] Disponible en: http://www.revistasjdc.com/main/index.php/ccient/article/view/119/0 Consulta [2014: julio 5]

García, E. (2001). Calidad de vida del estudiante universitario. México: Universidad de Nuevo León

Segura, C. (2013). De relatos, mitos y otras verdades. En Investigaciones Feministas (4) 359-380



sábado, 1 de abril de 2017

CALIDAD DE VIDA

Por Suzuky Margarita Gómez. 

Históricamente  el término calidad de vida es incorporado en los debates públicos  sobre  el ambiente y el menoscabo de los escenarios de  la vida  urbana, a partir de fines  de los  años 50 y comienzos  de los  60. El gradual  interés por estar al tanto  sobre bienestar humano y la incertidumbre ante  los  efectos de la industrialización de la sociedad, provoca la necesidad de evaluar esta situación desde las ciencias  sociales y es  ese momento que se formulan indicadores sociales y estadísticos que permitirían acumular datos vinculados que una vez procesados arrojaban un escenario aproximado de esta realidad.

Durante los  años 70 y comienzos de los  80 los indicadores se transformaron y se diferenciaron  entre sí, desarrollándose un concepto de  calidad de  vida que logra integrar todos las áreas de la vida, definiéndose este como proceso en continuo  movimiento, multidimensional y complejo, que hace referencia tanto a los elementos subjetivos  como también a los  objetivos. Entiéndase  que la calidad de vida está relacionada con la conciliación entre el sí mismo y el ambiente; y esta puede asumirse como la percepción que el ser  humano tienen de las posibilidades que  el ambiente  le proporciona  para satisfacer sus necesidades, la calidad de vida, entonces en la posición de Grimaldo (2011) es “…un proceso [en] desarrollo  y se  organiza a  lo  largo de  una escala continua  entre valores extremos de  alta u óptima y baja o deficiente calidad de vida…” (p. 175). En este sentido la misma autora señala:
A nivel operacional se define como el grado de bienestar a nivel físico, mental y social, que le permiten al individuo la satisfacción de sus necesidades individuales y sociales, en los siguientes dominios de la vida de una persona: Bienestar económico, amigos, vecindario y comunidad, vida familiar y hogar, pareja, ocio, medios de comunicación, religión y salud; medida a partir de las valoraciones y criterios; medida o a partir de los siguientes criterios: Calidad de vida óptima (estado de pleno bienestar físico, mental y social ), tendencia a calidad de vida buena (estado de bienestar físico, mental y social con ciertas limitaciones), tendencia a baja calidad de vida (estado de bienestar físico, mental y social con muchas limitaciones) y mala calidad de vida (estado de bienestar físico, mental y social con serias limitaciones). (p. 176).

En este orden Ardila (2003), plantea que la calidad de  vida es un estado de complacencia, emanado de las  potencialidades humanas, es la apreciación interna (subjetiva) de bienestar físico, espiritual, psico-afectivo y social  que un individuo ha  aprehendido con relación a las  dimensiones de su ambiente. Este autor indica  que  el ser  humano debe  tener  una  actitud  propositiva, abierta y de  resistencia a nivel personal, todo  ello con el  fin de lograr altos  niveles de calidad de vida, pues esto no obedece a los azares  del entorno sino a los esfuerzos que el individuo impulsa  para  estar  bien y obtener  la satisfacción con   las metas  alcanzadas. Esta  teoría no sólo valora si la calidad de  vida es buena o mala, sino que también compromete al ser humano y lo hace responsable en el tránsito  por  lograr una óptima  calidad de  vida. 

Referencias:  

Ardila, (2003). Calidad de vida: una función integradora. En revista: Latinoamericana de Psicología, n° 35, vol. 2, p. 161-164.
Grimaldo, M. (2011). Calidad de  vida en profesionales de la salud en la ciudad de Lima. En: Liberabit, vol. 17, n°2, p. 173-185 Disponible en .  [Consulta: 2014, Julio 4]

domingo, 19 de marzo de 2017

EL GÉNERO COMO CATEGORÍA SOCIAL

Por Suzuky Margarita Gómez Castillo

El género, como categoría social, es uno de los aportes teóricos más relevante en la lucha de las feministas contemporáneas. Esta categoría de análisis tiene su origen en la necesidad de advertir sobre las desigualdades entre hombres y mujeres, destacando la diversidad de identidades, donde lo femenino y lo masculino se construyen desde relaciones reciprocas, culturales e históricas.
El género según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002) es un:

[…] término [que] se utiliza para describir las características de hombres y mujeres que están basadas en factores sociales, mientras que sexo se refiere a las características que vienen determinadas biológicamente. Las personas nacen con sexo masculino o femenino, pero aprenden a ser niños y niñas que se convierten en hombres y mujeres. Este comportamiento aprendido compone la identidad de género y determina los papeles de los géneros. (p. 7).

El  género es una categoría transdisciplinaria, que aplica un método holístico y apunta a las características y funciones tanto psicológicas como socioculturales que se le asignan a cada uno de los sexos en determinadas etapas históricas y dependiendo de las creencias de la sociedad. Históricamente los géneros están representados en los sistemas de poder, bajo un discurso hegemónico que demuestra la presencia de conflictos sociales. A los efectos de esto, los problemas vinculados a las relaciones de género interrumpen la idea de considerar natural estas desavenencias. Lo femenino o lo masculino no representa el sexo de los sujetos, sino los comportamientos atribuidos a lo femenino o masculino. Debido a esto Cabral (2013) sostiene:

Somos portadores de un sexo-sexus dividido, parcelado, dicotomizado, fragmentado bajo la excusa biohistórica de las naturales diferencias sexuales, en dos clases sexuales bien diferenciadas: varones y mujeres, que devienen en seres tipificados por la cultura dentro de un proceso de asignación de género socialmente construido según lo que “corresponde” al comportamiento esperado de lo masculino y de lo femenino, con el predominio del modelo masculino, que ha virilizado la cultura y dominado la sexualidad. Entre los imperativos de la cultura dominante, estos son algunos nudos críticos que atan desigualmente las relaciones sociales de género. (pp. 4-6).

En este sentido, la categoría género puede comprenderse como una respuesta sobre las formas que toman las relaciones de género, que ha llegado a imaginarse como una respuesta ante otras posiciones conceptuales, entre ellas la teoría del patriarcado. Entre estas explicaciones, cabe agregar que aunque el concepto de patriarcado resulto un aporte valioso para explicar la realidad que asiste a las mujeres, este no fue suficiente para entender los procesos que se suceden dentro de las estructuras sociales y culturales de la sociedad, limitando el lugar y la inclusión de las mujeres en la realidad sociohistórica puntual.
Hecha las consideraciones anteriores, se estudia el género como una construcción social de las desigualdades sexuales, y también como un referente entre las interrelaciones de lo femenino y lo masculino. Esta indagación posibilita observar como surgen elementos que conforman la identidad del individuo, ya el género es experimentado y caracterizado en persona  en concordancia a factores determinados por el grupo étnico, la raza, la clase social, la edad entre otros aspectos. En este tenor, surge la idea de posicionamiento  la cual distingue que el análisis de género presume el estudio del contexto en el cual se desarrollan las relaciones de género de hombres y mujeres, considerando las diferentes y variadas  posiciones que ocuparan, proporcionándole un valor a las explicaciones que se generan desde el uso de la categoría.
Significa entonces, según Hernández  (2006), “…es posible constatar que toda la vida de los seres humanos se halla atravesada por su condición genérica masculina o femenina…” (p. 3). Este hecho influye directamente en la percepción de los sentimientos, la ideología y la manera de actuar en perspectiva con la realidad, conformando la subjetividad  individual. Es evidente, que la condición de género interfiere en el acceso al patrimonio material y simbólico, los medios de gestión y las acciones cotidianas. Dentro de los aportes que proporciona esta categoría  se encuentran  estudios que evidencian que el género funciona como un elemento básico en la ordenación social, y políticamente impone un principio de jerarquía no obstante, es una categoría variable entre los patrones culturales, con una sola constante transcultural, definida en la supremacía del varón en contra posición al lugar de la mujer.   

Referencias:

Cabral, B. (2013). Sexo, poder y género (Tomo II). Caracas: Fundación Editorial El Perro y la Rana.
Hernández, Y. (2006). Acerca del género como categoría analítica. En Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas (1) 13  1-10 [Revista en línea] Disponible en: http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/13/yhgarcia.pdf [Consulta: 2016, Marzo 8]
Organización Mundial de la Salud. (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud. Sinopsis. Ginebra: Tushita Graphic Visión.

domingo, 5 de marzo de 2017

LAS MUJERES Y LAS CASAS DE ABRIGO EN VENEZUELA

Por Suzuky Margarita Gómez Castillo. 

Las casas de abrigo  son escenarios confidenciales donde las mujeres víctimas de violencia junto a sus hijos, pueden buscar apoyo psicológico, servicios de salud,  ayuda socioproductiva para emprender nuevos proyectos de vida y estar provisionalmente en situación de resguardo ante la posibilidad que sus vidas corran riesgo. Pero contrariamente al deber ser, Itriago (2013), indica que si bien Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LOMVLV), establece en su artículo 32 que deben existir una casa por cada municipio en la realidad la deuda se mantiene con relación a la construcción de las mismas. 
En relación a las razones que argumentan las autoridades para que no se construyan nuevas casas,  Reyes y Fabio entrevistados por Itriago (op. cit.), comentan “…la planificación presupuestaria no incluye casa de abrigo…es un programa muy costoso…” (p. 2).
Son muchas las mujeres venezolanas en situación de peligro, que no reciben la protección del Estado, ya sea porque no tienen acceso  a la información, por lo  inaccesible que es llegar a la casa de abrigo o por la siguiente razón, cuesta mucho que las víctimas denuncien al agresor ante un ente como la fiscalía o los tribunales y este es un requisito indispensable, ya que se necesita que un juez dicte una medida de resguardo. En relación a esto último Aguilar entrevistada por Itriago (op. cit.) acota:
Junto a los golpes que recibe, la mujer es víctima de una descalificación constante, que le hace disminuir su capacidad para el autocuidado y la autodefensa. Así como están las armas visibles, el miedo es un arma subjetiva que la hace someterse. La mujer calla y ese silencio es el elemento cómplice que perpetúa la violencia. (p. 1).

Como resultado estas mujeres viven en situación de miedo constante, debido a la  violencia intrafamiliar y bajo el desasosiego de perder su vida en cualquier momento, así como el temor por la suerte que pueden tener sus hijos (as). Estas féminas creen que no cuentan con otra opción más allá de continuar viviendo junto a su agresor o de lo contrario se quedarían sin casa que habitar. Aunado a esto, son muchos los casos, donde ellas no cuentan con ninguna preparación o formación para el trabajo que les permitiera optar a un ingreso para sostener a su familia, llevándolas  a confrontar problemas psicológicos y  perpetuando un nuevo modelo de familia disfuncional.
De las diecinueve formas de violencia que tipifica la LODMVLV (op. cit.),  son la violencia verbal, física y psicológica las más denunciadas en palabras de González (2013).  Y pese a que la trasgresión de la ley no respeta color, raza, edad o condición socioeconómica, son las mujeres humildes las que denuncian con mayor frecuencia ya que según la autora precitada:

[…] Las mujeres profesionales emprendedoras también son víctimas, pero no menos las que se atreven  a hablar…Esta situación refleja el infierno que muchas mujeres viven dentro de las cuatro paredes de su hogar, quede debería ser el seno de formación de valores y principios y que ahora figura como el epicentro de un sin número de maltratos intrafamiliar […](p. 1).

La sociedad está sumergida en una violencia cultural y protegida por un Estado patriarcal, en el cual tanto las instituciones como las acciones violentas contra la mujer son invisibilizadas y dejan huellas imborrables. 

Referencias: 

González, Y.  (2013). Maltrato a la mujer impera en la COL. En: La Verdad.com [Página web en línea] Disponible en: http://www.laverdad.com/zulia/27743-maltrato-a-la-mujer-impera-en-la-col.html [Consulta: Febrero 21, 2016]
Itriago, D. (2013). En peligro mujeres agredidas por falta de casas de abrigo. En: El Nacional. [Página web en línea] Disponible en: http://www.el-nacional.com/caracas/peligro-mujeres-agredidas-falta-abrigo_0_305969544.html [Consulta: 2016, Febrero 21]
Ley Orgánica sobre el Derecho de la Mujer  a una Vida  Libre de Violencia (2007). Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 38668, Mayo 25, 2007.

domingo, 26 de febrero de 2017

OBSERVACIONES MULTIREFERENCIALES AL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. PARTE II

Por Suzuky Margarita Gómez. Castillo 

Resulta oportuno citar a Soto y Goig (2013) cuyo trabajo doctoral, presentado en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, tiene como objetivo general “determinar la eficacia y la aplicabilidad de la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres en Venezuela a una vida libre de violencia” (p.22). El propósito de la disertación consiste en cimentar las  bases que necesarias para proponer una reforma a la ya citada ley, posterior a una consulta a la comunidad.  Cabe agregar que este trabajo persigue estudiar  las formas de amparo que posee el Estado venezolano a las mujeres, con visión  de hacer cumplir los derechos que aún en el siglo 21 son vulnerados en la cultura patriarcal. Dentro de los aportes que se toman de esta tesis se destaca la necesidad que existe para que las asociaciones comunitarias y sociales se involucren y participen en las acciones vinculadas al fortalecimiento de las instituciones y comunidades.

Con referencia a lo anterior, el análisis de los instrumentos demostró que existe desinformación en relación al contenido de esta ley, de los derechos que protege, de las sanciones que contempla y de las instituciones a donde se debe recurrir en caso de necesitar su aplicación. Adicionalmente, se requiere una campaña informativa, mediante la cual se promueva la ley y sus beneficios. En este propósito los investigadores sugieren se realicen nuevos estudios vinculados con el estudio de la violencia de género como una estrategia  que pueda  favorecer la identificación de las víctimas de este tipo de delito y su repercusión en el grupo familiar y en el resto de la sociedad.
Aunado a lo ya expuesto, Machado y Guerra (2009) en su trabajo “violencia  en la escuela” cuya investigación se  basa  en indagar la situación que se vive en  los centros educativos de la parroquia Petare (municipio Sucre del estado Miranda) y la parroquia Sucre (municipio Libertador) consideradas  las zonas más  violentas del área  metropolitana de Caracas según informe que citan estos investigadores, datos obtenidos  del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalistas (CICPC) y la Fundación Luz y Vida. Entre los elementos más importantes tratados en esta disertación  se destaca la posesión de armas  de fuego, el tráfico de drogas, la violencia sexual en las escuelas y las agresiones verbales y físicas que  resultaron ser las más numerosas.
            Con relación a este punto, es  importante señalar sobre la base de la investigación que la violencia sufrida específicamente en los centros educativos de Petare, está enmarcada  en el irrespeto, la naturalización de las agresiones, la ruptura  o la inexistencia de normas de convivencia  entre las parejas de la localidad que fueron entrevistadas, en este estudio persiste la agresión física de parte del hombre a la mujer y la verbal entre  los convivientes,  también se perciben en la lectura de los instrumentos, encuentros agresivos por parte de los padres  a los  hijos y entre  los hermanos,  señala una de los informantes del informe Machado y Guerra:

[…] mi hermano a escondidas de mi mamá me pega, me tiene amenazada siempre porque él me dice que por mi culpa él perdió su puesto, que él era muy querido y que cuando yo nací le quité el cariño de mi mamá para él…yo sé que eso no es así pero tampoco le puedo decir nada a mi mamá porque él me va a seguir pegando… (p.87).

            Es de hacer notar que es una constante  en esta investigación que los estudiantes, declaran que son objeto de la violencia  en general y, en particular  de la que proviene  de sus pares, reconociendo que concurrir  a un centro educativo no le exime para escapar de la violencia con la que convive  a diario, sino que  por  el contrario, la institución es una extensión de  su cotidianidad, con el agregado y la esperanza de  que el centro educativo puede ayudarle  revertir ese sentimiento. De esta investigación, rescatamos como modelo la entrevista en profundidad aplicada a los estudiantes y los elementos técnicos utilizados  para  su triangulación.
De esta manera, Martínez (2007), presenta un artículo que forma parte de la investigación “Del remanso romántico a la agitación de una violencia inesperada”, proyecto del CDCHT de la Universidad de Los Andes (ULA), cuyo planteamiento metodológico  se ampara  en un diseño cualitativo y exploratorio, apoyándose en el análisis cuantitativo de indicadores de violencia como complemento a los resultados de la investigación.  Dentro de los resultados que permitieron reflejar el contexto general y no lo individual. Luego de concluir la investigación con  estudiantes de educación de la ULA se  detectó  que la Violencia Contra la Mujer (VCM)  está presente de forma constante. Dentro de las entrevistas realizadas a las informantes y entre cuyos criterios de selección estuvo el que conviviera en pareja, se interpretó que la VCM no es ocasionada  al azar, esta se  produce de forma habitual o casual, no obstante, sus secuelas están presentes en la salud de las mujeres y en su capacidad de empoderarse.
La violencia más frecuente  entre estas universitarias es la psicológica, situación que en reconocimiento de las autoras Martínez y Lucia “…ocasiona una fuerte contradicción entre lo personal de la estudiante y el perfil profesional de la docente…” (p. 186).  En este sentido, las agresiones más frecuentes se enmarcan en la proliferación de conductas de control, destaca entre  estas la revisión constante del celular, el control de las actividades que realiza la mujer y de los contactos que esta pudiera tener, entre otras señales.
De igual manera, un aporte importante que tomamos de este estudio es el ver como las afectadas justifican las  acciones de su pareja a través de los celos, el estrés, precariedad económica y el abuso de sustancias psicoactivas. Sin embargo, es oportuno aclarar que estas  son causas propiciadoras de la violencia pero en ningún momento son las que la ocasionan.
La investigadora sugiere como una medida para erradicar la violencia la intervención de un aparato  multidisciplinario integrado por instituciones  religiosas, educativas y medios de comunicación donde se proponga una campaña sustentada en valores que apunten a la tolerancia,  la solidaridad y la equidad entre  los géneros. Tomaremos de este trabajo la necesidad de concretar propuestas que  propicien intercambios favorables entre ambos géneros que dinamicen la armonía entre las parejas y que contribuyan a erradicar la violencia en todas  sus formas en pro de alcanzar la igualdad, la equidad y promover nuevas perspectivas  con  relación a mejorar la calidad de vida de las  universitarias.

Referencias:

Machado, J., y Guerra, J. (2009b). Investigación sobre Martínez, L., y Lucia, W. (2007). Romper  el silencio de la vida  cotidiana. En revista: Otras  Miradas, n° 1, vol.7, p. 169-188.
Martínez, L., y Lucia, W. (2007). Romper  el silencio de la vida  cotidiana. En revista: Otras  Miradas, n° 1, vol.7, p. 169-188.
Soto, G. y Goig, J. (2013). El Estado como garante de los derechos fundamentales de las mujeres en Venezuela bajo el marco de la nueva Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida  Libre de Violencia. Tesis doctoral no publicada, Universidad Nacional a Distancia, Madrid. 

Que la bendición de Dios siempre este contigo

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Feliz Navidad a todos (as) y que Dios los cuide mucho.

Cocinando a tres manos

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Miguel y Alejandro...que momentos tan increibles.

Un almuerzo de Navidad

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Con el amigo Graciliano Alexis Blanco. Patio de la Academia Militar de Venezuela

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En la presentación de las Caricaturas de "EDO" del libro "Tierra Nuestra", 1498.2009

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